Por lo menos hace ya unos tres años, los habitantes de Santiago, Valparaíso, Concepción y otras ciudades de Chile hemos asistido a la explosión de una de las formas de arte callejero más utilizadas –debido a lo básico de su técnica– denominada “stencil graffiti” (desde ahora en adelante s.g.); expresión que hemos visto plasmarse principalmente en los muros de la ciudad.
La historia del desarrollo del s.g es relativamente corta en duración, pero algo intensa. Sin embargo, intentar trazar una historia del s.g. en Chile, o en cualquier país, resulta necesariamente precaria debido a que el lugar donde esta expresión gráfica se desenvuelve fundamentalmente es en los muros de la ciudad: las fuentes son borradas sistemáticamente de “la memoria del ordenador” y podemos asistir a ella sólo si han sido capturadas fotográficamente, si se han transformado en imágenes. No contamos con muchas fuentes fidedignas del fenómeno, pero sí con una amplia base de datos que nos pueden hablar de él. No intentaré definir su historia, sino más bien explicar como ha surgido éste en Santiago y esgrimir ciertas variables que predeterminan la explosión de esta actividad durante los últimos tres años.
En Chile, no hay datos precisos sobre su aparición como técnica y menos como concepto. Tampoco existe una reflexión teórica sobre él. El acto más cercano para trazar conceptualmente su utilización es una tesis encontrada en la biblioteca de la Facultad de Artes en la Universidad de Chile. Lo bueno de encontrar este documento es que rescata unos s.g. casi desconocidos realizados el año 1998 en la comuna de Ñuñoa, en Santiago, por el grupo “La Nada ”, aún cuando las reproducciones son de bajísima calidad. No vamos a trazar una discusión con este texto, ya que apunta a un sentido completamente diferente al que aquí queremos esgrimir.
Dentro de los datos que podemos manejar, Internet es el medio que más ha ayudado a instalar en la “conciencia colectiva” esta técnica de inscripción en la ciudad. Contamos en la actualidad con numerosos sitios en la red que promocionan la actividad de algunos productores, la gran mayoría anónimos.
¿Pero qué es el stencil? El stencil consiste técnicamente en imágenes hechas en algún soporte duradero –como los cartones, micas y las mayormente utilizadas radiografías– el cual es recortado interiormente de forma cuidadosa de tal manera que no queden espacios abiertos al exterior. Una vez realizado este molde se plasma con pintura –actualmente la más utilizada es la pintura en spray– sobre alguna superficie, la que puede ser cartón, papel, murallas, etc. Lo presupone la repetición virtualmente infinita a partir de un original.
Las primeras formas de stencil que podrían citarse están en las cuevas con pinturas rupestres, en las que los “artistas” de esa época soplaban pigmentos sobre las paredes sobreponiendo sus manos, de tal forma que estas quedaban impresas. En el antiguo Egipto también se utilizó para la decoración tanto de sarcófagos como de murallas. Pero la que se podría cifrar como la primera utilización moderna del stencil, a modo de graffiti, es la que le dieron los fascistas en la Italia de entreguerras, al hacer propaganda callejera con esta técnica que resultaba sumamente eficiente debido al bajo costo que representaba su utilización, sobre todo en un país empobrecido como resultado de la Primera Guerra Mundial. El Mayo del ´68 francés resulta ser el paradigma de esta forma de intervención del territorio urbano mediante la pintada anónima, tanto de frases como de stencils, como acto político, bajo el nombre de pocheur.
El stencil ha estado presente en el arte chileno desde antes de la aparición del s.g. Lo que nos interesa es delimitar y diferenciar ambos conceptos. Existen diferencias entre el stencil y el s.g, como técnica propiamente y en el orden netamente decorativo. A modo de definición, éste último no tiene como finalidad una mera utilización decorativa, sino que más bien actúa en una esfera comunicativa mediante la creación de nuevas imágenes, del reciclaje de imágenes principalmente de la cultura popular, o a través de la tergiversación de otras preexistentes para crear un sentido totalmente nuevo. Además, también es un medio de acción política, por el tipo de relación que desarrolla con la ciudad, pues la interviene visualmente a través de la acción de anónimos, los cuales, literalmente, “atacan” los muros y otros puntos o elementos urbanos (paletas publicitarias, semáforos, suelo, etc.). La ciudad es el soporte del s.g.
De los primeros s.g. en Chile, a los cuales podemos acceder públicamente por Internet, se encuentran los realizados por Francisco Fábrega y un grupo de amigos no identificados, los cuales datan, según información del sitio donde se encuentran, del año 1983, y son una serie de afiches para la promoción de recitales de música rock y electrónica de la época en la ciudad de Santiago. Aunque no son específicamente s.g., sino afiches realizados bajo esta técnica, responden al criterio comunicativo que presupone el s.g.
Sin embargo, llegar a establecer que esos fueron los primeros stencils resulta, por decir lo menos, sospechoso y pretensioso. En Chile, en tiempos de (1970-1973) ya se pintaba con plantillas con fines de propaganda política: se estampaban, por ejemplo, los rostros “quemados” de Salvador Allende y del “Che” Guevara en papel y luego se pegaban en paredes de espacios públicos. El problema es que el registro de estas obras anónimas es incierto en su existencia y sólo hemos llegado a ellos mediante relatos orales.
Consta también otro caso anterior a los stencils de Fábrega. Justo Pastor Mellado en su sitio web señala que Gracia Barros realizó pinturas en lienzo mediante la utilización de stencils en el año 1972. Las obras efectivamente existen y llevan por titulo América no invoco tu nombre en vano y Pobladoras. Estas obras son pinturas tradicionalmente entendidas, en bastidor y dentro de un marco, y sólo utilizan el stencil como técnica, no con intencionalidad política, como lo es el caso de los s.g.
Podríamos decir, entonces, que por lo menos los primeros s.g. en Santiago y Concepción fueron aquellos realizados durante la época de a modo de propaganda política, aún cuando fuesen opacados en la “memoria del ordenador” por la tradición de los muralistas que tanto en Chile como en Latinoamérica es mucho más fuerte y ocupada, tanto política como visualmente.
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muy buen blogg
ResponderEliminares bueno conocer estilos artisticos diferentes!es interesante el tema.
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